La seguridad de las aplicaciones está experimentando un gran cambio a medida que las aplicaciones habilitadas para IA, la explosión de los ecosistemas de API y las cadenas de suministro de software cada vez más complejas remodelan el panorama de las amenazas. La seguridad se ha trasladado a la C-suite, con los líderes priorizando la velocidad, la visibilidad y la resistencia. Las organizaciones están adoptando prácticas DevSecOps, consolidando herramientas fragmentadas y preparándose para normativas de divulgación más estrictas, al tiempo que equilibran la innovación con la reducción de riesgos.
- La adopción de la GenAI crea nuevos riesgos, mientras que los defensores también aprovechan la IA para una detección y reparación más rápidas.
- Las cadenas de suministro de software se enfrentan a un creciente escrutinio a medida que los SBOM y la gestión de riesgos de terceros se hacen obligatorios.
- Las API amplían la superficie de ataque, y las desconfiguraciones y los fallos lógicos se han convertido en uno de los principales objetivos de los adversarios.
- Los desarrolladores asumen un papel más importante en la seguridad, integrando las pruebas y la corrección directamente en los flujos de trabajo.
- DevSecOps acelera la entrega segura, trasladando la seguridad a una fase más temprana del SDLC sin ralentizar la innovación.
- La proliferación de herramientas impulsa la consolidación, ya que las organizaciones exigen plataformas AppSec unificadas con visibilidad compartida.
- La presión reguladora se intensifica, con la reducción de los plazos de divulgación y el aumento de la aplicación en todo el mundo.
- La responsabilidad del nivel C aumenta, ya que los consejos de administración y los ejecutivos se miden en términos de resistencia y garantía.